Los encantos de esta ciencia sublime, las matemáticas, sólo se le revelan a aquellos que tienen el valor de profundizar en ella. Carl Friedrich Gauss

jueves, 26 de junio de 2014

A LOS PADRES NO LES DAN LAS CUENTAS

 Los nuevos métodos cambian la enseñanza e inquietan a las familias
La nota pegada en el cuaderno de comunicaciones de Renata Quaini, alumna de primer grado de la Nueva Escuela Argentina 2000 , llamó la atención de su madre. La dirección del colegio invitaba a los padres a un taller de matemática pensado especialmente para ellos. "¿Qué significa hacer matemática hoy?" era una de las consignas, y la propuesta reunió en el colegio a un numeroso grupo de adultos (casi todos primerizos en cuestiones de escolarización primaria) a escuchar de qué se trataba.
Contadores, abogados, periodistas, odontólogos y amas de casa, todos con lápiz y papel a las 8.30 de la mañana, resolviendo cuánto es 1429 + 372 o 58 - 29. Había que hacer las cuentas y explicar de qué manera se habían obtenidos los resultados. Como era de esperar, muchos recurrieron al clásico y sabido "me llevo uno", mientras que para la resta fue necesario "que tal número le preste uno al compañero" para poder concretar con éxito la sustracción. Bueno, nada de eso pasa hoy en la mayoría de las escuelas primarias.
El método de enseñanza cambió , y aunque en algunas instituciones se aplica desde hace unos 15 años, como en la NEA 2000, para la mayoría de los padres que acompañan a sus hijos en la transición del jardín a la primaria resulta una verdadera sorpresa. ¿Y cómo ayudar si los chicos lo necesitan? Ahí radica la cuestión. Algunos padres sólo ven una maraña de números y flechas; otros intentan ayudar imponiendo su viejo método. Hay quienes comparten la inquietud con otros padres. Pero, ante la duda, dirían los académicos en este caso, siempre es mejor consultar con el docente. Con ese fin nacieron en algunos colegios los talleres de matemática para padres. Un enlace entre la escuela y el hogar, una buena herramienta para acompañar desde la casa el proceso de aprendizaje de los hijos.

¿Y qué cambió?

Podría decirse, a grandes rasgos, que en el método de enseñanza actual ya no se trata de repetir aquello que se debió memorizar; de que los alumnos accedan al discurso expositivo de los maestros. La intención, dicen los expertos, es poner a los niños y a los jóvenes en situación constante de producción, de debate.
En lo concreto, y para ser más específica, Claudia Muñoz, asesora de matemática en instituciones educativas y capacitadora del Centro de Pedagogías de Anticipación (CEPA) de la ciudad de Buenos Aires, recuerda: "En nuestra época aprendíamos los números y después las cuentas, primero las fáciles y después las más complejas. Recién entonces las aplicábamos a la resolución de problemas. Ahora, en cambio, sucede todo al mismo tiempo. Puede resultar complejo porque se abren muchas puertas a la vez, pero todas están entrecruzadas. Los problemas aparecen primero, y se resuelven con distintas estrategias. Los chicos acuden a los dibujos, al cálculo mental o a la grilla de números. Se valora el proceso por sobre el resultado".
Con respecto a los números, precisamente, Muñoz explica que, ya desde primer grado, los números se trabajan de manera global. En esta primera etapa, entonces, no se enseñan las definiciones de unidades, decenas ni centenas. "Esa captura encierra un concepto multiplicativo -refuerza Muñoz-. Por eso los chicos hablan de unos, dieces y cienes."

Un choclazo de números

Honestidad brutal. Cuando Liliana Quinterno vio el cuaderno de su hijo mayor, Lucas, quedó absorta. "Confieso que no entendía bien para qué servía este método. Era todo un choclazo de descomposición de números interminable. Pero después empecé a familiarizarme, y la verdad es que el razonamiento que ellos hacen es mucho más eficaz que la fórmula que teníamos nosotros. Trabajan mucho con el cálculo mental de aproximación, y finalmente terminan economizando recursos. Es genial", cuenta entusiasmada la mamá de Lucas y Benicio Cash, alumnos de NEA 2000.
Algo parecido le sucedió a Gabriela Albernaz, mamá de Guadalupe, que cursa séptimo grado en el St. George's College North, en Los Polvorines. "Al principio te sentís un poco impotente porque no sabés cómo ayudarlos. Había cuentas en las que no entendía cómo las hacía, pero ella llegaba al resultado y lo resolvía muy bien. En el colegio nos pidieron que no los confundiéramos tratando de explicarles de otra manera. Y eso hice. Creo que la clave está en que los escenarios de los problemas son de la vida diaria, y los maestros propician todo el tiempo el intercambio entre los alumnos."
Ana María Villar no fue al taller de padres de su hijo mayor, que hoy está en cuarto grado, y luego comprendió que hubiera sido de gran utilidad haber asistido. Algunos años después, cuando su hijo menor comenzó primer grado y recibió la invitación, dijo presente. "No sé si el taller ayuda a que uno como padre luego pueda ayudar a sus hijos a estudiar, pero sí es clave para comprender que hay otra forma de ver la matemática, razonando, utilizando distintos recursos y no solamente una fórmula memorizada.

 Precursores franceses
El método que se aplica en la Argentina y del cual se hacen eco tanto escuelas públicas como privadas tiene antecedentes a nivel mundial, con precursores franceses como Guy Brousseau, impulsor de la teoría de las situaciones didácticas. "Hay una intención en promover un aprendizaje significativo. Que los alumnos tengan el mayor control posible de su actividad matemática pasa en parte por entender el porqué de aquello que hacen. Las prácticas que se enseñan intentan guardar esa idea -señala Betina Duarte, directora del Departamento de Matemática y Ciencias Experimentales de la Universidad Pedagógica de la provincia de Buenos Aires (Unipe).
"La investigación en didáctica vuelve a impulsar la idea de considerar la resolución de problemas como un motor para pensar el proceso de aprendizaje. Esto tampoco significa que la memoria no se utiliza más, sino que aprender de memoria no está en la mira, básicamente, porque no contribuye a un posicionamiento autónomo de los niños". Y agrega: "Si tengo que hacer algo porque sí (como cuando la suma vertical me dice que si obtuve, por ejemplo, un 15 en las unidades entonces tengo que escribir un 1 en la columna de la decena), estoy más cerca de un acto de confianza en el docente que de un aprendizaje".
Por su parte, la directora de Currículum del Ministerio de Educación porteño, Gabriela Azar, sintetiza: "Los chicos llegan con un bagaje cultural muy grande, la información les llega de todos lados, y con esos saberes previos se los alienta a buscar estrategias resolutivas. El eje de la enseñanza de la matemática ya no es más discursivo. Y el trabajo colectivo dentro del aula es una de las claves".

Extraído de DIARIO LA NACIÓN

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