Los encantos de esta ciencia sublime, las matemáticas, sólo se le revelan a aquellos que tienen el valor de profundizar en ella. Carl Friedrich Gauss

martes, 15 de mayo de 2012

MATECLUBES. APURATE, EL 24 DE MAYO CIERRA LA INSCRIPCIÓN

 
La Olimpíada Matemática Argentina lanzó en el año 2000, el Año Internacional de la Matemática, el proyecto "OMA: El Laboratorio Matemático en el Aula".
Uno de los objetivos de este proyecto es difundir el uso de la calculadora en el aula, como herramienta fundamental.
El objetivo de los MateClubes es alentar la resolución de problemas con la ayuda de la calculadora.
Hay seis niveles:
  • Nivel preolimpico: 4º año EGB / 4º grado primaria
  • Nivel 1: 5º año EGB / 5º grado primaria
  • Nivel 2: 6º año EGB / 6º grado primaria
  • Nivel 3: 7º año EGB / 7º grado primaria
  • Nivel 4: 8º y 9º año EGB / 1º y 2º año secundaria
  • Nivel 5: 1º año polimodal / 3º año secundaria
La participación es en equipos de 3 personas. Los miembros de un mismo equipo deben ser todos del mismo nivel, pero pueden pertenecer a escuelas distintas. Sólo en el caso de que un equipo no consiga reunir 3 integrantes, puede participar con 2 integrantes (no se aceptan equipos con un solo integrante). Los equipos pueden ser de cualquier parte del mundo; el idioma para todas las actividades será el español. (Los participantes de otros países deben tener entre 9 y 15 años y tienen que escribirnos para averiguar qué nivel les corresponde.)
Anualmente los clubes participan en competencias en varias rondas. Los equipos finalistas participarán en una última ronda presencial, para declarar los campeones argentinos. En el nivel preolímpico, los clubes solo participan de las primeras tres rondas.
Los clubes pueden participar en la lista de mail [mateclubes] para intercambiar problemas, soluciones y experiencias. También les recomendamos inscribirse en la lista [mateclubes-oficial] para recibir información, material y los problemas de la competencia.
La inscripción es gratuita, y debe realizarse completando el formulario on-line. Los clubes que participen en la tercera ronda (presencial) deberán abonar en esa ronda un monto por club que anunciaremos a la brevedad en concepto de gastos organizativos.
Para cualquier información, escriban a mateclubes@oma.org.ar

jueves, 10 de mayo de 2012

Modelos matemáticos: una solución para los horarios docentes

La realización de horarios a mano es muy lenta y tediosa y, cuando se lleva a cabo, sólo se analiza un conjunto de probabilidades. Un investigador trabaja en la solución a la eficiencia horaria para que los docentes no tengan horas libres
 Alberto Esteban Bressan es contador público y, en el marco de su tesis de maestría en gestión empresaria, realizó un trabajo de investigación que consistió en realizar un modelo matemático lineal que permite planificar la eficiencia en los horarios escolares.

El planteo matemático busca resolver la gestión horaria de escuelas de una manera fácil. Bressan partió de su experiencia como docente de nivel secundario donde, según explicó a Argentina Investiga, “existe un número fijo de horas a cubrir, con un limitado número de profesores, en horarios fijos”.

Según el investigador, con este trabajo se buscó sistematizar y traer un poco de luz sobre cuáles son los criterios para la asignación de horarios, dado que, por lo general, la elección de la solución óptima y resolución de los horarios se realiza por procesos limitados que no exploran el conjunto de soluciones posibles y, por lo tanto, puede quedar limitada a ser una simple adecuación de una solución anterior.

“Trabajé sobre dos casos reales de escuelas de Comodoro Rivadavia, y busqué extraer cuáles son los criterios que se utilizan en la asignación horaria, ya que existe una cantidad de ‘horas cátedra’ por día de clases, en general son de 6 o 7 por cada curso o división. Los días de clases se reparten de lunes a viernes. Hay una cantidad fija de asignaturas o materias a cargo de los profesores que cubren cada día el total de horas con las siguientes restricciones:
-Los profesores tienen una cantidad de horas semanales que cumplir.
-Cada profesor sólo puede estar en una hora determinada, en un curso o división.
-Ningún curso puede estar sin un profesor en cada hora.
-Los profesores pueden tener imposibilidad de dictar clases en algún día u horario, por lo cual no es posible asignarles horas cátedras en ese momento.
-Cada curso o división tiene una cantidad máxima de horas por profesor por día.

Las decisiones tomadas en las cúpulas de las organizaciones suelen tener efectos directos sobre el compromiso y entrega de sus colaboradores. Según Bressan “al docente le llega el horario de clase pero nunca sabe porqué son en esos días y horarios”.

Fuente: Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Extraído de Rosario 3  (07/05/2012)

martes, 20 de marzo de 2012

FELIZ OTOÑO!

 
Las estaciones traen grandes cambios
para que todos podamos apreciar
lo sorprendente, lo maravilloso
de este regalo que llamamos vida.
¡FELIZ OTOÑO!

sábado, 17 de marzo de 2012

El origami, un recurso "feliz" para aprender geometría

 La profesora Stella Ricotti asegura que el gran desafío "es enseñar a pensar"
 a los alumnos. 

 Stella Ricotti es profesora de matemática y está empeñada "en transmitir felicidad" desde su disciplina. Para eso, y desde hace un buen tiempo, trabaja sobre la original propuesta de enseñar geometría apelando al origami, la técnica de arte japonés de plegado de papeles. La Fundación El Libro la distinguirá el mes próximo con el primer premio en la categoría obra práctica por su libro "Origami y geometría", editado por Homo Sapiens.
Ricotti lleva más de 40 años de trabajo en la docencia, se puede afirmar que es una especialista y pionera en introducir el origami como recurso para enseñar matemática. Trabaja en formación docente y es parte del equipo de capacitación del Instituto Martha Zerbini de Amsafé. Actualmente dicta geometría en el curso de ingreso a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Santa Fe. Cuenta con otras producciones escritas sobre su especialidad.
En charla con LaCapital, reivindica el origami como "un recurso «feliz» que ayuda a reflexionar sobre los conceptos"; asegura que ningún instrumento vale por sí mismo, sino se enseña a pensar y considera que "más que la Cenicienta, la geometría es la Bella Durmiente de la matemática, sobre los que los docentes están haciendo esfuerzos para despertar".
—¿Cómo surge la idea de enseñar geometría a través del origami?
—Incorporar la felicidad a la clase de matemática ha sido una preocupación constante en mi hacer pedagógico, como para contrarrestar un poco tanto fracaso escolar en esta disciplina. Los papeles, los plegados, son un recurso "feliz" que ayuda a reflexionar sobre los conceptos geométricos. El origami es un arte geométrico por excelencia y tiene un sustento teórico propio muy sólido. Al hacer un modelo se cumplen deliberada o intuitivamente ciertas propiedades que responden a axiomas específicos de la geometría subyacente.
—¿Es posible usar esta propuesta en los distintos niveles de enseñanza?
—Sí, puede trabajarse con origami desde los primeros grados. El buen criterio docente es el que ajusta los contenidos, no confundiendo el objetivo sustancial, que son los conceptos y las propiedades. ¡No nos quedamos con los papelitos! Vamos más allá. Cuando un concepto geométrico no está claro, es imposible seguir adelante. En este libro hay, además de las construcciones, demostraciones, justificación del uso de los instrumentos de geometría, con posibilidad de armar figuras y cuerpos con cierta facilidad. Está formalmente probado que todo lo construible en origami, es construible con regla y compás.
—¿Además de los contenidos propios de la disciplina, qué otros aprendizajes se ponen en juego con esta tarea de plegado?
—Al doblar papeles con miras a lograr una figura o un cuerpo se deben seguir secuencias lógicas; la observación detallada, la coordinación de los movimientos, la movilización del pensamiento intuitivo y la representación mental se ponen en juego inevitablemente. También es un recurso como para descubrir un puente hacia el interior, al silencio, a la creatividad con casi nada: es el poder de lo simple.
—¿Cómo se complementa su propuesta de trabajo de origami con las nuevas tecnologías?
—No se puede usar ninguna nueva tecnología si el chico no tiene un concepto claro y bien armadito en su cabeza. Pensemos que al dedo uno lo pone en el timbre también. Si yo uso uno de los tantos programas para enseñar geometría tan difundidos, como el "Cabri" o el "Geogebra", que son elementales, por más que tenga la máquina si no está claro qué hacer con eso en realidad no tenés ni el programa ni la computadora ni nada. Las nuevas tecnologías tienen que estar en el aula, como la regla, el compás, la escuadra que también son instrumentos, pero primero el concepto. Lo mismo pasa con la calculadora en el aula, debe estar presente, pero antes debe haber un profundo conocimiento de la operación y del sistema de numeración, sino no sirve. Y ese es el punto: a los chicos hay que enseñarles a pensar y a plantear los porqués de las cosas.
—¿Es la geometría "la Cenicienta" de la matemática?
—Más que la Cenicienta, es la Bella Durmiente de las matemáticas. Las tendencias en educación matemática de los años '60 y '70 hicieron que la geometría se sustituyera por un mayor cultivo del álgebra. Como consecuencia, los problemas interesantes de la geometría elemental se ausentaron; la carencia de intuición espacial es una consecuencia observable en las personas que se formaron a partir de esos años. Hoy los docentes estamos haciendo grandes esfuerzos para despertar a la Bella; que nos vuelva a sonreir en las aulas con aires renovados, con miras a formar mentes se desempeñen con ductilidad en este siglo en el que lo visual tiene tanta fuerza.

viernes, 23 de diciembre de 2011

SALUDOS NAVIDEÑOS

Dulce Niño de Belén, haz que penetremos con toda el alma en este profundo misterio de la Navidad. Pon en el corazón de los hombres esa paz que buscan y que tú sólo puedes dar. Ayúdales a conocerse mejor y a vivir fraternalmente como hijos del mismo Padre.

Descúbreles también tu hermosura, tu santidad y tu pureza. Despierta en su corazón el amor y la gratitud a tu infinita bondad. Únelos en tu caridad. Y danos a todos tu celeste paz. Amén.
Juan XXII
¡¡FELIZ NAVIDAD!!

domingo, 20 de noviembre de 2011

PÁGINAS PARA GENERAR EJERCICIOS DE MATEMÁTICA

Generador de cuadernillos de matemáticas (Olesur.com). Generador online de cuadernos de matemáticas: sumas, restas, multiplicaciones y divisiones (configurables), en formato PDF para imprimir. La creación de estas actividades es fácil. Basta seleccionar los valores y se creará un cuadernillo de matemáticas (cálculo) con distintas operaciones.

 Thatquiz es una aplicación que genera diversos tipos de ejercicios de matemáticas (números enteros, fracciones, geometría, medidas, unidades…), así como ejercicios de vocabulario (en inglés, español, francés y alemán) y ejercicios de geografía. (Recurso aportado por Javier Escajedo Arrese).

 Generador de operaciones matemáticas para resolver en línea (Fran Macías). Genera sumas y restas (con y sin llevar), multiplicaciones y divisiones (exactas y no exactas) y también divisiones americanas, todo ello para realizar en línea. Permite elegir el número de cifras máximo, el número de operaciones a generar y el modo de interacción (escribir con el teclado, arrastrar números o utilizar un teclado virtual). (Recurso aportado por Javier Escajedo Arrese).

 Generador de cartones de bingo de números en PDF para imprimir.

 Bingo Card Maker es un generador de cartones de 3×3 o 5×5 celdas para bingos de palabras, números, definiciones, operaciones aritméticas, preguntas y respuestas, etc. ya que cada una de las celdas que componen los cartones admite contenidos en formato texto (también eñes y tildes). El resultado se puede imprimir.

 Generador de ejercicios para aprender la hora y leer el reloj (Mamut Matemáticas). Esta aplicación genera ejercicios con imágenes de relojes para dibujar las manecillas en la hora correcta e imágenes con relojes para que los alumnos aprendan a decir la hora que marcan. También se proporciona una hoja con las soluciones.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿CÓMO, ESTO TAMBIÉN ES MATEMÁTICA?

Ya podemos disfrutar de un nuevo libro de Adrián Paenza. Este ejemplar, publicado por Editorial Sudamericana, cuenta con el inconfundible toque del autor, y, como siempre,  lo puedes descargar gratuitamente

Antes del prólogo el autor afirma:
¡Todo es matemática! 
Máquinas tragamonedas, claves secretas, laberintos, 
puentes flexibles y moscas que vuelan rápido como trenes.

Si uno pregunta la solución de un problema, el conocimiento NO permanece. 
Es como si uno lo hubiera pedido prestado. 
En cambio, si lo piensa uno, es como haberlo adquirido para siempre.

A continuación... uno de los capítulos para que se te vaya abriendo el apetito:

No sé
Es curiosa la dificultad que tenemos los humanos para decir “no sé, no entiendo”.
Y es curioso también cómo se va modificando a lo largo de los años, porque los niños no tienen dificultades en preguntar “¿por qué el cielo es azul?” o “¿por qué mi hermanito tiene ‘pitito’ y 
yo no?” o “¿por qué gritaban ustedes dos ayer por la noche?” o “¿por qué el agua moja y el fuego quema y la electricidad ‘dapatadas’?”. Y siguen los porqué.
En todo caso, a lo que aspiro es que concuerde conmigo en que los niños no tienen dificultades ni coflictos en cuestionar todo. Y cuando digo “todo”, quiero decir “¡todo!”.
Pero a medida que el tiempo pasa empiezan los rubores, los temores y uno ya no se siente tan cómodo cuando se exhibe falible o ignorante. La cultura se va filtrando por todas partes y las 
reglas empiezan a encorsetar.
Uno se empieza a sentir incómodo cuando no entiende algo. 
Y la sociedad se ocupa de remarcarlo todo el tiempo: 
“¿Cómo?, ¿no entendés?”
“¿No sabías que era así?”
“¿Dónde estabas metido, en una burbuja?” 
“¡Es medio tonto, no entiende nada!”
O los más agraviantes aún:
“El ascensor no le llega hasta el último piso.”
“No es el cuchillo más ai lado del cajón.”
“Le faltan algunos jugadores.”
Los ejemplos abundan. En el colegio uno solamente hace las preguntas que se supone que puede hacer. Pero si uno tiene preguntas que no se corresponden ni con el tema, ni con la hora, ni con la materia ni son las esperables por el docente, entonces son derivadas o dejadas para otros momentos.
Es decir, ir a la escuela es imprescindible —obvio— pero claramente la escuela dejó de ser la única fuente de información (y la más consistente), como lo fue en un pasado no muy lejano. Y 
por eso creo que en algún momento habrá que re-pensarla. No dudo del valor INMENSO que tiene, pero requiere de adaptaciones rápidas a las nuevas realidades. Y no me refiero solamente a modificar los programas de estudio, sino a revisar las técnicas de educación que seguimos usando.
Durante muchos años, salvo a través de los padres, no había otra referencia más importante y fuente de conocimiento que ir al colegio. Sin embargo, las condiciones han cambiado mucho. 
Ahora, los medios electrónicos no están solamente reducidos a la radio y la televisión. Y no es que hoy los colegios sean prescindibles —todavía— , pero me refiero a la unicidad y posición de 
privilegio que tuvieron durante más de medio siglo.
Hoy ya no. Internet, correos electrónicos, mensajes de texto, Skype, Twitter, Facebook, teléfonos inteligentes, Blackberries, IPhones, IPods, IPads y demás han reemplazado y ocupado esos lugares de preponderancia, o por lo menos están en franca competencia.
Perdón la digresión, pero no pude evitarla. 
Sigo: todavía la sociedad, en forma implícita o explícita, condena el decir “no sé”. Siempre sostuve que la matemática que se enseña infunde miedo entre los jóvenes, especialmente en los colegios, aunque también sucede en las casas de esos mismos jóvenes por el problema que tuvieron/tienen los propios padres de esos chicos.
Pero el otro día, en una entrevista, me propusieron que pensara si lo mismo no pasa con Lengua o Historia. Y creo que no, que no es lo mismo. Me explico: ningún niño siente que es inferior si no entiende algo de Historia o de Lengua. Lo siente, sí, cuando se trata de Matemática. Allí no hay alternativa. Si uno entiende, es un “bocho” y tiene patente de inteligente, “nerd” o algo equivalente. Es más, a ese niño le están permitidas ciertas licencias 
que los otros no tienen. Y eso porque le va bien en matemática. 
Y son pocos. Digo, son pocos los niños a los cuales les va bien,  con todo lo que eso conlleva como carga por parte de los adultos.
“Le va bien.” ¿Suena raro, no? ¿Qué querrá decir que “le va  bien”? Ese niño, quizás, puede preguntar. Nadie lo va a considerar mal si cuestiona lo que pasa alrededor “porque le va bien en Matemática”. No es lo mismo que le vaya bien en Lengua o en Historia o en Geografía. Eso no, porque eso se aprende, se estudia, es cuestión de dedicarle tiempo. Con la matemática parece que eso no pasa. Es decir, la percepción generalizada que la sociedad tiene (al menos de acuerdo con mi experiencia) es que hay gente dotada y otra que no. Los dotados no necesitan mucho esfuerzo, entienden y listo. Y los otros, la gran mayoría, no importa cuánto tiempo le dediquen, o cuanto esfuerzo estén dispuestos a ofrecer, no hay caso. Algo así como que “lo que natura non da, Salamanca non presta”, con toda la brutalidad que esta frase implica Aquí, un breve paréntesis. El arte presenta también otro ángulo interesante. Si un niño tiene algunas condiciones que lo destacan en la pintura o en la música, por poner algunos ejemplos, entonces sí, ese niño está bien. Se lo acepta como “raro” (o “rara”) y puede hacer preguntas. Pero la media, la mayoría de los chicos, no. No está bien visto. Si uno pregunta, es porque no entiende o no sabe, y no queda bien exponerse como ignorante de algo. Parece como que generara vergüenza, propia y ajena.¿Por qué? ¿Por qué se supone que uno no puede preguntar? 
¿Por qué se supone que uno tiene que entender aunque uno no entienda? ¿Por qué está mal volver a preguntar algo que se supone que uno sabía pero que se olvidó? ¿Por qué? ¿Por qué no aceptar que vivimos constantemente sumergidos en una duda? 
¿Por qué no valorar la duda como motor del aprendizaje, del conocimiento?
En todo caso, pareciera que sólo aquellos que tienen la seguridad de que nada les va a pasar son los que pueden cuestionar sin sentirse minimizados o disminuidos ante los ojos del interlocutor.
Y aquí es donde conviene detenerse. Si se trata de conseguir seguridad, uno podría decir “¿seguridad de qué?”. Seguridad de que nadie lo va a considerar a uno un idiota, o un tonto. O están también aquellos a quienes no les importa tanto el qué dirán. 
Pero son los menos. La sociedad parece sólo valorar “el gran conocimiento”, la cultura enciclopedista. Algo así como la cultura de ser un gran diccionario o una enciclopedia que camina. Una sociedad que discute a la creatividad, a aquel que se sale del molde, a aquel que 
pregunta todo el tiempo, aquel que dice “no sé”, “no entiendo”. Yo creo que uno debería tratar de estimular la prueba y el error. O, mejor dicho, de estimular que el joven pruebe y pruebe que pregunte y pregunte, y que busque él/ella la vuelta para ver si le sale o si entiende lo que en apariencia le resulta inaccesible. 
Sobre todo invito a los adultos a que nos asociemos a la búsqueda con ellos, a mostrarnos tan falibles como ellos, sobre todo porque SOMOS tan falibles como ellos, y no estaría mal mostrarnos tan apasionados por entender como ellos, tan curiosos como ellos.
En definitiva, el saber es algo inasible, difícil de definir. Y perecedero, salvo que uno lo riegue todos los días. ¿Qué quiere decir saber algo? Una persona puede saber cuáles son todos los 
pasos para conducir un auto, pero eso no significa que sepa manejar. Un cirujano, no bien egresa de la facultad de medicina, puede creer que sabe lo que tiene que hacer. De allí a poder 
operar, hay un trecho largo. 
Por eso, el único camino es la pregunta, la duda y el reconocimiento constante del “no sé, no sé cómo se hace; no entiendo; explicámelo de nuevo”.
Y eso es lo que creo que nos falta como sociedad: seguir como cuando éramos niños, sin pruritos ni pudores. Era el momento en el que no saber era visto como una virtud, aceptado por los adultos por la ingenuidad que contenía y porque la película estaba virgen y estaba todo por entender. Quizás uno llegue a la conclusión de que en esencia conoce poco y de muy poquitas cosas, pero la maravilla de la vida pasa por el desafío de descubrir. Y de poder decir “no sé, no entiendo”.



Por cierto, por si no conoces el resto de libros de Adrián Paenza, a continuación te dejo los enlaces:
¿Qué haces todavía aquí? ¡El libro del Dr. Adrián Paenza te espera!

sábado, 5 de noviembre de 2011

HERRAMIENTAS TICs GRATUITAS PARA GENERAR MANDALAS




Generador muy completo de dibujos caleidoscópicos estilo mandalas. Permite configurar colores, tipo de pincel, etc. y cuenta con múltiples herramientas. Para poder guardar los dibujos hay que registrarse.
http://www.myoats.com/create.aspx

Una sencilla aplicación para dibujar mandalas en línea.
http://www.freegames.hu/flash/mandala.html

sábado, 22 de octubre de 2011

EL MATEMÁTICO BAJITO QUE VIAJABA EN TRANVÍA

Homenaje a Beppo Levi, un prestigioso matemático italiano radicado en Argentina
Los tres ex alumnos que recordaron al pensador italiano Beppo Levi
Parecía más bajo que lo que era. Terminaba sus clases y tomaba el tranvía —solía viajar colgado del estribo llevando un gran portafolio—. Así se lo veía al gran matemático Beppo Levi cuando terminaba sus clases en Ingeniería por los años 40. Hizo valiosos aportes al pensamiento matemático, escribió libros y hasta hay un teorema que lleva su nombre. Sin embargo, lo que más recuerdan sus ex alumnos son su inteligencia y su humanidad.
Beppo Levi nació en Turín en 1875. A los 21 años ya se había doctorado en matemática y luego siguió una carrera exitosa en varias universidades italianas. Después vinieron la guerra y la intolerancia hacia su condición de judío. Fue perseguido y expulsado de su país cuando tenía 64 años y ya se mostraba como uno de los matemáticos más brillantes del siglo XX.
Llegó a Rosario de la mano solidaria del profesor Cortés Plá (por entonces decano de Ingeniería), quien lo invitó a radicarse en el país y a dirigir el Instituto de Matemática de la facultad. Lo hizo desde 1939 hasta 1961, cuando falleció.
A 50 años de su muerte (se cumplieron el 28 de agosto pasado), la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (UNR) decidió hacerle un homenaje. Estuvieron presentes tres de sus ex alumnos, los ingenieros Ricardo Sagristá, Moisés Chababo y Miguel Werber, que rescataron el perfil académico, de pensador y sobre todo de “hombre de bien” de Levi. Y allí el público, en gran parte compuesto por jóvenes estudiantes, conoció otro costado del gran maestro, ese que sólo pueden describir quienes recibieron sus enseñanzas cotidianas.
Pinceladas. Ricardo Sagristá fue el primero en tomar la palabra. Dijo que sus relatos llegaban como los de “un ex alumno”, anticipando de alguna manera que hablaría de un vínculo que logran construir los buenos educadores.
Y a esos relatos los definió como “pinceladas” del recuerdo de “un matemático maravilloso”. Contó que la primera vez que conoció a Levi no fue en persona, sino cuando cursaba su secundario en el Nacional Nº 2 y en una clase de psicología el profesor Demetrio García les comentó que en Rosario vivía “un matemático de primera línea, de nivel mundial”, para quien “las matemáticas eran su poesía”.
Sin embargo, Sagristá tuvo la suerte luego de ser parte de las clases. “Yo lo he visto más de una vez subir al tranvía en Pellegrini y Ayacucho con su portafolio y tomado del estribo porque siempre iba lleno”, repasó sobre la vida común de un hombre destacado.
“Tuve con él clases de Cálculos II, eran materias anuales, muy concurridas durante todo el año, muy accesibles y amenas, con acentos y modismos italianos. Cuando se retiraba del aula, las pizarras quedaban escritas de la mitad para abajo”, continuó para describir otro rasgo del maestro: su baja estatura.
Por ese entonces, en los exámenes había que sacar bolilla, asistir de saco y corbata y pasar varias horas en espera. Una testigo de esas prácticas eran las paredes ubicadas frente al aula magna donde se tomaban las pruebas: registraban demostraciones y ejercicios de los alumnos que terminaban de rendir a los que aún esperaban por entrar.
“Mi examen con Levi se dio cerca de las 8.30 de la noche. Me dijo «escriba» y me dictó un ejercicio. Comienzo a trabajar, él hace unos pasos, me detiene y me indica «ponga el dos en lugar del tres». Pude desarrollar entonces todo el ejercicio, pasé al oral y aprobé el examen”.
La actitud. Moisés Chababo lo tuvo a Levi como profesor en las materias de Cálculos I y II. En sus anécdotas también eligió enfatizar el aspecto de un educador atento a escuchar a sus estudiantes.
“Una vez un alumno rendía su última materia de la carrera, pero reprobó. Le contó a Levi que por razones familiares debía aprobar. El intercedió ante los demás profesores y consiguió que le dieran otro tema. No sé qué pasó después, pero lo que vale es la actitud que tuvo como profesor”, rescató.
Chababo trajo otra imagen  cuando recordó un hecho más que ilustrativo de la figura del matemático: “Durante un fin de año que se tomaban varios exámenes al mismo tiempo, Levi sentía que en el salón de al lado un profesor no se cansaba de gritarle a un alumno diciéndole que no sabía nada. Eso lo puso mal, hasta que se cansó y se dirigió al profesor y le dijo: «Má, si yo le tomo un examen a usted seguro que tampoco sabe nada»”.
“Esos rasgos de humanidad eran los que nos encantaban”, dijo al final de su presentación, y contó que le sigue rindiendo homenaje con frecuencia al maestro, ya que descansa muy cerca de la sepultura de sus padres en el Cementerio Israelita de Rosario.

Alegría de vivir. El último de los ex alumnos en hablar fue Miguel Werber. Se presentó como ingeniero civil, agrimensor y técnico constructor de obras de la Escuela Industrial (hoy Politécnico), además de docente de la Facultad de Ingeniería. “Cuento todo esto para que se den cuenta que la mayor parte de mi vida la pasé aquí, en este edificio de Pellegrini y Ayacucho”, agregó.

“Beppo Levi —contó— era un hombre de 1,56 metro de alto, pero por un problema de columna parecía de estatura más baja aún. Tenía una barba muy particular y siempre andaba con un gran portafolio. Pero cuando se lo veía, se advertía en él su inteligencia y su alegría de vivir”.
"El asunto de los pizarrones era todo un tema”, dijo Werber para detenerse en una de las anécdotas que todos repasan de la vida académica del matemático. Y continuó: “Se entusiasmaba tanto desarrollando demostraciones que subía los escalones para llegar más alto, cuando no podía más daba unos saltitos y se colgaba para seguir escribiendo”.
Para Werber, una de las preguntas que se hacía en su época de estudiante universitario era “si hacía falta saber tanta matemática para un ingeniero civil”. Y contó que el tiempo junto a Levi le dio la respuesta: “Nos enseñó a razonar, a pensar y a meditar, que son los fundamentos para cualquier persona que ejerce una profesión”.
Teorema y libro. Levi desarrolló una intensa actividad en el Instituto Matemático que le confiaron a su llegada a la ciudad, en especial para entusiasmar a los jóvenes estudiantes con la teoría y la aplicación de la disciplina; publicó una revista especializada y varios libros, quizás el más famoso fue “Leyendo a Euclides”, editado en Rosario por los años 50. Y por si fueran pocas sus contribuciones a la ciencia, hasta hay un teorema que lleva su nombre.
El ingeniero Werber se guardó para el final una buena forma de pintar al matemático y educador italiano, y su manera constante de desafiar a los estudiantes a pensar: “Una vez, para fin de año, Levi nos confesó que el momento del examen era el que menos les gustaba de su tarea. Y en una clase nos confesó: «¿Saben qué me gustaría? que me tomen examen a mí». Nosotros nos reímos y le preguntamos cómo iba a hacer eso, y nos respondió: «No se rían, porque el que no estudió no tendrá nada para preguntar y el que lo hizo cuántas cosas interesantes me preguntará»”.

En el homenaje que organizó la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (UNR) a Beppo Levi, además de los ex alumnos Ricardo Sagristá, Moisés Chababo y Miguel Werber, también el profesor Pedro Marangunic ofreció una conferencia sobre el ilustre matemático.
Además se presentó la monografía premiada por la Unión Matemática Argentina sobre “Convergencia monótona” (tema desarrollado originalmente por Levi), cuyas autoras, Justina Gianatti, Julieta Bollati y Dana Pizarro, son alumnas de Ingeniería.
Participaron además estudiantes, docentes, autoridades de esta facultad, entre ellos el decano de Ingeniería, Oscar Peire.